Author Avatar por Jesús Cerda
octubre 25, 2020

Wendy y Antonio

Wendy estaba realmente agotada, era el ultimo jueves de septiembre y el resguardo se prolongaba.

Después de varios disgustos serios, su pareja había dejado el departamento que compartían cuatro años atrás, la paciencia no les alcanzó y eso terminó por abatirla.

Antonio vivió primero la reducción de sus ingresos a la mitad y después la incertidumbre de perder su empleo pues las ventas de sus productos habían caído a niveles que no justificaban por lo menos la mitad de los empleos de la otrora pujante empresa.

Eso le dio al traste a los planes, incluyendo el viaje a Europa que se tuvo que aplazar una y otra vez según la situación se ponía mas grave.

Cuando se despidieron, ambos lloraron pues sabían que se amaban pero las circunstancias les habían ganado y en un último intento, decidieron hacer distancia de por medio para serenarse un poco. En realidad los dos estaban recíprocamente decepcionados y en el fondo sabían que aquello estaba roto definitivamente.

Para Wendy aquello significaba mucho mas que una ruptura, por eso el abatimiento.

De todos modos estaba preocupada pues su tristeza estaba acompañada de un malestar físico que se incrementaba por momentos y se manifestaba con mucho sueño y un apetito voraz.

Su jefe se la tomaba a broma con el resto de sus compañeros de oficina cuando ella se los confiaba en los descansos de las conferencias a distancia.

Aquella noche la había pasado de verdad mal, tenía muchas nauseas y apenas podía mantener los ojos abiertos.

No eran los síntomas del mal del 20 y eso la confortaba pero al mismo tiempo le hacía dudar.

Llamó a Antonio para pedirle que la acompañara con un médico y el aceptó pero podría pasar por ella hasta después de las cuatro de la tarde porque debía terminar el webinario que impartía acerca de la gestión del cambio y los hábitos saludables.

Ella rogó que el tiempo volara y se acostó después de asegurarse que Víctor Manuel, su medico, la podría recibir. Aceptó llegar media hora antes de la cita para cubrir los protocolos.

Se quedó profundamente dormida y despertó confundida en lo que identificó como una cama de hospital.

Apenas abrió los ojos escuchó que alguien lloraba cerca desconsolado.

Tardó un poco en reconocer a Antonio.

Trató de incorporarse pero no pudo, la debilidad la untaba a las sabanas húmedas por el sudor a pesar del clima controlado.

Wendy fue informada que había tenido un aborto espontáneo después de tres meses de gestación.

Quedó atónita con la noticia, su primer matrimonio había fracasado ante la imposibilidad de concebir y ahora que había concebido, terminó prematuramente sin haberse dado cuenta.

Sus gritos se escucharon en toda la sala de urgencias.

Nunca se preocupó por saber si estaba adecuadamente resguardada del contagio, solo veía el rostro de un bebe que la miraba fijamente, sin expresión.

Seis días después estaba de vuelta en casa, Antonio se había mantenido todo el tiempo con ella, igualmente triste.

En medio de todas las emociones, los dos olvidaron reportarse a su trabajo.

El no tenía justificante para las ausencias y la carta que expidió el médico no fue suficiente para su empleador.

Ella logró que le descontaran los días pero mantuvo su trabajo aunque su ingreso disminuyó por la mitad pero estaba profundamente triste y no podía pensar con claridad.

Lo que estaban viviendo no estaba contemplado en las leyes. Los acontecimientos no implicaban un accidente de trabajo o una enfermedad laboral como tal.

Un aborto espontáneo puede tener muchas causas y el estrés no es unicausal, les explicaron.

La contingencia los dejó fuera de la regulación pues todos desconocían si en tan poco tiempo las leyes habrían cambiado y en su contrato ni siquiera se contemplaba el tele trabajo por lo que no se podía alegar a su favor que las condiciones influyeron decisivamente en los hechos.

El teletrabajo o “home office” no es nuevo, por el contrario, hay organizaciones que le han dado varias vueltas evolutivas a su implementación.

Sin embargo, dadas las condiciones actuales, su implementación se vio acelerada y muchas veces, con ausencia de regulación interna y de legislación.

Aunque desde junio del 2019, el teletrabajo esta normado en la LFT, el capitulo XII BIS nos dice en cinco artículos que el contrato laboral debe prever las condiciones de servicio, medios tecnológicos y de ambiente para ejecutar esa modalidad de trabajo.

Los patrones deben proporcionar a los tele-trabajadores igualdad de trato, remuneración, capacitación, formación, seguridad social, acceso a las mejores oportunidades laborales. Igual que lo haría con alguien que trabaja en la oficina.

¿Conoces la Norma Mexicana al respecto? ¿Consideras que contempla todos los casos al respecto o crees que deba actualizarse y mejorarse?

Consúltanos, podemos acompañarte en este camino para que cumplas las leyes pero sobre todo, para que te cuides y cuides a los que trabajan contigo a la distancia…

 

 

COMENTARIOS

2 responde a “Wendy y Antonio”

  1. Brenda Fernandez dice:

    Que fuerte y dura situación 🙁
    Creo que las leyes no contemplan estos casos y sobre todo, es un tema que no se ha sensibilizado ni se le da la suficiente visibilidad.
    En general, estos tiempos tan complicados y los sucesos nuevos que vivimos no contemplan el acompañamiento y apoyo que debería recibir el colaborador en temas de salud física, mental y emocional. Hace falta mucha empatía.
    Solo nos queda participar y aportar desde nuestro lugar lo que podamos a la causa.
    Buen artículo Jesús!

  2. Pilar Espinosa dice:

    Muy dura esta situación.
    En definitiva mucho que hacer todavia.
    Gracias por compartir.

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